No
importa cuántas veces haya tenido al mar a mí delante, siempre es una gran
impresión ver el mar; su inmensidad y fuerza que transmite nos provoca una
reacción peculiar, parece amplificar y sacar a la superficie nuestros
pensamientos más profundos, aún más cuando la marea besa nuestros pies y la
arena se hunde bajo nosotros.
El mar sosiega el alma, nuestros problemas parecen pequeños en comparación con la inmensidad del océano, las playas se llenan de visitantes felices que solo buscan desconectarse y olvidarse, por lo menos esos instantes de las obligaciones que rigen sus vidas… ¿Quiénes somos con el sonido de las olas?.., tipos de olas que llegan a la orilla y arrastran todo lo que tienen al frente… por eso “respeto al mar”, sin miedo.
A poco tiempo de la temporada de verano y el gran afluente de turistas que tendremos en las playas, es inevitable a veces tener que pasar malas experiencias por la imprudencia y el desconocimiento, exponiéndonos a riesgos y peligros al ingresar al mar…, la majestuosa fuerza de la naturaleza es impredecible, debemos extremar las precauciones cuando el tiempo no sea favorable…
Nuestra región es eminentemente marítima, de tal manera que el mar baña generosamente nuestras costas y ofrece una rica y variada productividad para el sustento y alimentación… Quienes habitamos el lugar tenemos alma y vocación marinera, sin embargo esta familiaridad con el océano nos hace demasiado audaces para convivir con el mar y nos mueve a desafiarlo sin mayores justificaciones.
Por eso recalco casi con religioso fervor, tener mucho respeto, miramiento, admiración al mar; sin miedo, espanto o pavor…, tomando en cuenta que nuestro litoral se caracteriza por su cambiante temperamento en sociedad con la fuerza incontrarrestable de la naturaleza.
El mar sosiega el alma, nuestros problemas parecen pequeños en comparación con la inmensidad del océano, las playas se llenan de visitantes felices que solo buscan desconectarse y olvidarse, por lo menos esos instantes de las obligaciones que rigen sus vidas… ¿Quiénes somos con el sonido de las olas?.., tipos de olas que llegan a la orilla y arrastran todo lo que tienen al frente… por eso “respeto al mar”, sin miedo.
A poco tiempo de la temporada de verano y el gran afluente de turistas que tendremos en las playas, es inevitable a veces tener que pasar malas experiencias por la imprudencia y el desconocimiento, exponiéndonos a riesgos y peligros al ingresar al mar…, la majestuosa fuerza de la naturaleza es impredecible, debemos extremar las precauciones cuando el tiempo no sea favorable…
Nuestra región es eminentemente marítima, de tal manera que el mar baña generosamente nuestras costas y ofrece una rica y variada productividad para el sustento y alimentación… Quienes habitamos el lugar tenemos alma y vocación marinera, sin embargo esta familiaridad con el océano nos hace demasiado audaces para convivir con el mar y nos mueve a desafiarlo sin mayores justificaciones.
Por eso recalco casi con religioso fervor, tener mucho respeto, miramiento, admiración al mar; sin miedo, espanto o pavor…, tomando en cuenta que nuestro litoral se caracteriza por su cambiante temperamento en sociedad con la fuerza incontrarrestable de la naturaleza.
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